Cómo el vino te puede ayudar a triunfar en una cena de negocios

En el mundo de los negocios, cerrar un trato importante es sinónimo de éxito y una gran celebración. Así que ya sea al momento de reunirte con tus clientes o para celebrar con tus compañeros tu triunfo para la empresa, se debe poner atención a cada detalle, ya que esto refleja mucho de la personalidad, educación y seriedad que la persona transmite, sobre todo si se trata de una primera impresión.

Uno de los principales detalles a cuidar en este tipo de ocasiones, sin duda, es la elección del vino. Esto no se debe dejar a la suerte, hay que tomar en cuenta distintos aspectos, la comida, el ambiente, las personas con las que se compartirá la mesa, entre otras cosas.

Como sabemos que es una decisión difícil de tomar para alguien que no sea experto en enología, los expertos en vinos de Bocopa nos ayudan a elegir el que será la clave de nuestro éxito:

Pasos para elegir el vino perfecto en una comida de negocios

Saber elegir el vino es primordial ya que hace  que las personas noten el esfuerzo que puede significar el éxito y ayuda a fortalecer las relaciones que requieren de confianza y respeto. Además te permitirá tener un tema de conversación que a todos les guste para romper el hielo, agasajar a los invitados con un producto original y conocer un poco más de este interesante mundo de la gastronomía.

Apuesta a lo seguro

En una comida de trabajo, y más si implica el cierre de un trato importante, lo mejor es no arriesgarse e ir a lo seguro.  Por ejemplo, se puede elegir un único tinto para toda la comida, de una gama media, no muy potente, que no quite protagonismo al negocio y que vaya conquistando a los comensales poco a poco.

Sin embargo, si tienes más conocimientos sobre el mundo del vino, puedes intentar con un blanco o un rosado, que pueden encajar muy bien según la temperatura o el momento del año

Además, no debe faltar un buen aperitivo que haga juego con el sabor de la bebida, y una copa de champán de bienvenida es un excelente toque.

No caigas en lo común

Aunque estés tentando de apostar a lo básico, no cojas el camino fácil y mejor elige variedades de vino que no sean tan conocida. Así impresionarás a tus comensales con una elección que no esperaban y de la cual no conozcan el precio. Por ejemplo, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir y Chardonnay son variedades que todo el mundo conoce, así que arriésgate a deleitarlos con otras variedades de uva.

Prueba vinos de otras regiones

Queda claro que con vinos franceses, españoles o italianos siempre acertarás. Pero incluir productos de otras regiones del mundo; como vinos californianos, sudafricanos, alemanes, etc., te dará otro tema de conversación para la comida, el cual quizá te ayude a romper el hielo, sobre todo si los comensales no lo habían probado antes.

Pide ayuda si la necesitas

Si no tienes mucho conocimiento en materia o no estás muy seguro de tu elección, déjate aconsejar por el sumiller. Él te ayudará a conseguir un vio que te haga quedar bien de verdad y hacer un buen maridaje con la comida. Incluso, puede ayudarte a seleccionar la mejor opción en base a tu presupuesto.

Deja que tu instinto te guíe

Otro factor que a menudo interviene en la elección de un vino es nuestro estado de ánimo, con quién estés, cómo te encuentres…: Algunas veces puedes preferir un tinto que te reconforte; otras, un blanco al que le pueda bajar un poco la temperatura… Y es que existe el vino perfecto para cada uno en cada estado ánimo, así que deja que tu instinto te guíe.

Los vinos más recomendados

Tempranillos

Una buena elección para mostrarnos seguros frente a futuros socios es un vino potente,  como por ejemplo, uno elaborado 100% con uva Tinta de Tempranillo. Son muy recomendables los productos de  Ribera del Duero. Suelen ser de color rojo ciruela, en nariz se perciben aromas a frutas maduras, con  notas de menta, regaliz y frutos secos, aunque esto suele variar depende de la composición. En boca, se caracteriza por ser un vino maduro, suave y con viva acidez.

Afrutados

Son una opción excelente para degustar en una ocasión tan importante, ya que ofrecen una experiencia sensorial de taninos suaves, maduros y elegantes, con un cuerpo medio y una variedad de aromas frutales como grosella, zarzamora y ciruela negra; aromas de frambuesa o mora; notas de pimienta roja, hierba, de final largo y persistente. El Malbec y  el Cabernet Sauvignon son algunas de las variaciones más populares que tienen este encanto.

Productos de las uvas de Syrah

Los vinos hechos 100% de uvas de Syrah, recogidas de forma manual, traen notas iniciales de vainilla al gusto y son los indicados si quieres verte como todo un conocedor de vino y dar una excelente impresión, ya que no suele ser una elección común, pero si una muy acertada.

Estos vinos suelen producirse en viñas de entre 25 y 40 años de edad. Tiene un color cereza brillante, con aromas expresivos e intensos, dónde destaca una fruta fresca y madura acompañada de notas florales. Se sienten frescos y equilibrados, con taninos que impregnan el paladar de delicados frutos rojos y notas minerales ligeras.

Champagne de color dorado

Por último, para cerrar con broche de oro la comida y el negocio, un Champagne de color dorado es un éxito seguro. Estos suelen tener aromas complejos entre los que destacan notas de manzana asada, compota y melocotón. En el paladar se puede percibir pera y especias, con una combinación de estructura, longitud y vivacidad, y burbujas finas como terciopelo.

El trabajo de las copas

A la hora de servir un buen vino en una comida de trabajo, lo único que hay que analizar no es el líquido en cuestión, si no también donde va a servirse. La forma de la copa influye, por supuesto. El color, ya no tanto.

Por ejemplo, una copa grande permite oxigenarse al vino que lo necesite (y que no se haya decantado). Pero también hay que saber que, si se sirve un vino con defecto, se nota más en este tipo de copa. Así que si no sabes de vinos, debes elegir la copa más grande posible; de esta forma, habrá menos posibilidades de equivocarte.

Un buen maridaje

Aunque antes se creía que el vino blanco iba de pareja con los pescados, mientras el tinto se casaba con las carnes, ya esto no es una regla a seguir.

Esto tiene que ver con las nuevas creaciones gastronómicas. Los platos ahora son más complejos, utilizan más productos, las guarniciones son cada vez más elaboradas, hay más texturas y totalmente diferentes… por lo que esta convergencia de sabores puede estar a la par de cualquier tipo de vino.

Por ejemplo,  un pescado blanco puedes funcionar muy bien con un vino blanco, pero si va acompañado con una salsa de remolacha y un crujiente con sésamo negro, el blanco desaparecería e iría mucho mejor un tinto ligero y suave, que va a respetar el sabor del pescado y a acompañar muy bien con la guarnición.