En el momento en que pensamos en comprarnos una casa, lo primero que imaginamos es ese instante en el que cerremos la puerta de la casa y digamos: «Por fin tenemos nuestro hogar». El caso es que ahora las personas ven cómo los precios siguen subiendo y las constructoras compiten para seducir a los potenciales clientes con renders espectaculares que a veces, cuando acaban la obra, no son como esperaban. Para evitar sorpresas desagradables, lo mejor es confiar en una constructora de confianza y que cuente con una buena reputación.
La magia de lo nuevo
Desde la empresa constructora Geneo, nos comentan que la adquisición de obra nueva siempre ha tenido por parte de los compradores un punto de romanticismo. No solamente es mudarse; es el estreno de la vivienda. Hablamos de los clásicos nuevos electrodomésticos relucientes, ventanas aislantes y comunidades de vecinos que no están llenas de rencillas y problemas enquistados desde hace décadas.
En España, aunque escaldados de aquel batacazo del sector inmobiliario hace más de 15 años, parece que la gente joven que tiene capacidad económica está cansada de pagar alquileres que se comen el salario y ahora ve que el pago de una hipoteca es una salida interesante y permite contar además con vivienda en propiedad. Existen algunas ciudades como Barcelona, Valencia o Madrid, en las que un piso de segunda mano suele costar bastante y las reformas tampoco son económicas, lo que hace que la obra nueva parezca el plan ideal. Es cierto que los precios han subido mucho, pero hay bastante gente que ve en ello una gran inversión.
¿Es ahora el momento idóneo para comprar?
Muchos se preguntan si es conveniente ahora hacer dicha inversión. Existe en nuestro país un gran desfase entre lo que se desea adquirir y lo que se termina construyendo. Los jóvenes que quieren la primera vivienda lo que hacen es chocar con una oferta que no termina de arrancar y en la que hay pocos inmuebles nuevos. Eso sí, aunque los materiales son ahora más caros debido a la inflación, la mano de obra escasea y los papeleos medioambientales lo alargan todo, las promociones al final vuelan en preventa; existen colas hasta por los pisos piloto y una presión que hace que los compradores se tengan que dar prisa si no se quieren perder las opciones.
¿Qué es lo que nos enamora?
Lo cierto es que se busca, al comprar obra nueva, entre otras cosas, una eficiencia energética. Las casas que hay ahora en el mercado están pensadas para este siglo. Un buen aislamiento, lo cierto es que ayuda a ahorrar en facturas, ya que es recomendable tener calderas de consumo reducido o placas solares. En España, los veranos suelen ser calurosos y los inviernos duros y heladores, en muchas regiones, por lo que merece la pena que la energía se gaste de la manera más eficiente posible.
La personalización
Hay bastantes constructoras que dejan que el comprador elija temas como el parqué, los alicatados de la cocina, etc. Esto hace que no sea igual que lo que ocurre con las casas usadas, en las que se acaba heredando lo que hay y se reza porque sea lo menos malo posible.
Un tema incómodo: las chapuzas, retrasos y constructoras que desaparecen
No todo es perfecto y, por este motivo, es necesario encontrar una buena constructora. Aquí se pueden dar historias realmente complicadas. Por ejemplo, unos conocidos que tengo de Valladolid adquirieron una vivienda sobre plano en 2023, fueron cumpliendo con el calendario de pagos en estos últimos años y, cuando llegó el momento de entrega de llaves, lo cierto es que se encontraron con que el edificio en cuestión tenía goteras en los sótanos y un ascensor que se averiaba cada dos por tres. Un tema importante es que la promotora se encontraba en concurso de acreedores, por lo que acabaron con la situación que no deseaban, en los juzgados.
Con el boom inmobiliario, es cierto que han emergido una serie de empresas nuevas que lo que hicieron fue prometer pisos a buen precio y entregas rápidas, pero sin la debida solidez. Esto ha causado en algunos casos que haya fachadas que, en cuanto llueve, terminen filtrándose las gotas o que haya humedad en baños o que algunas instalaciones se estropeen al año de entrar a vivir.
Aunque en muchas partes de España hay una gran demanda de obra nueva, no en todas se puede confiar y por este motivo es verdaderamente importante tener las cosas claras y no fijarse solo en el precio o en el marketing que haga la constructora, puesto que debe ser fiable y ofrecer garantías para que haya confianza, algo primordial en una inversión de tanta cuantía como es una vivienda de obra nueva.
¿Cómo encontrar una constructora de confianza?
Lo más importante que debes tener en cuenta es valorar las opciones y no dejarte llevar por la impulsividad. Siempre es bueno optar por empresas que tengan una trayectoria de más de una década, por lo general. De esas constructoras que terminaron sobreviviendo a la crisis y que siguen cumpliendo años con solvencia. Por este motivo, creemos que es importante leer reseñas en foros como el famoso de Rankia. Puedes hablar también con vecinos que vivan en otras promociones de esa constructora y preguntar si tuvieron problemas de algún tipo o si se entregaron a su debido tiempo. El hecho de visitar las obras que estén en marcha es también algo acertado. No te fíes de maquetas 3D; ve al solar, observa si hay orden, cascos en obreros, maquinaria decente. Una buena constructora huele a profesionalidad, no a chapuza.
Otra buena medida es pedir los papeles, como la memoria técnica y la pertinente licencia de obras. Piensa que hay abogados inmobiliarios que, por unos 800 euros, se ocupan de revisar el contrato, lo que permitirá que sepas que tal o cual plazo sea claro, así como penalizaciones por retraso en la entrega del piso o cuando haya incumplimientos de algún tipo. Estos profesionales pueden ayudarte a que la elección que finalmente tomes sea mucho más segura y de acuerdo con la legalidad vigente.
La financiación también importa; aquí lo mejor es pedir una hipoteca al 80% con tu entidad bancaria o una que sepas que sea interesante y no limitarte a aceptar la de la promotora sin más. De igual forma, lo mejor es que preguntes por los extras, como si viene equipada con la domótica básica, electrodomésticos o una pintura antihumedad.
Si hablamos de las regiones principales y su situación en la actualidad, en Madrid podemos ver cómo hay muchos desarrollos en la zona norte; en el caso de Barcelona, el Poblenou es el área de más crecimiento, así como en Valencia, en la Huerta. Los extranjeros a la Costa del Sol como zona más importante. Lo mejor es evitar a las promotoras que no tengan referencias ni actuaciones en los últimos años.
El mercado en 2026: ¿Qué debemos valorar?
Existe bastante oferta, pero no es menos cierto que los precios son bastante elevados en las zonas que tienen una mayor demanda. Está creciendo la construcción, pero no al ritmo al que nos demandan los jóvenes y en las zonas costeras que ven que, debido al auge del turismo, los precios están inflados en exceso, como está ocurriendo en la ciudad de Málaga. El interior de España, salvo Madrid y algunas capitales de provincia como Zaragoza o Valladolid, sigue siendo un área algo más tranquila. A nivel de sostenibilidad, lo cierto es que es un tema que cada vez es más importante, en el que se buscan pisos que dispongan en su equipamiento de aerotermia; los huertos urbanos y las constructoras de calidad utilizan este tema para diferenciarse.
¿Se entra ya o mejor se espera?
Es una pregunta buena, la típica que antes o después es buen momento hacerla. Al final es un tema importante. Creemos que, de verdad, si se tienen ahorros y paciencia, lo mejor es tirar adelante, ya que la obra nueva al final es futuro, revalorización y eficiencia. Eso sí, no hay que olvidarse de que los riesgos existen y aquí lo mejor es no jugársela y optar por una constructora que lleve ya años en el mercado. De lo contrario, puedes ser más conservador, alquilarla y observar qué ocurre.
En mi caso particular, lo cierto es que, aunque tengo casa de segunda mano, si pudiera elegir, optaría como muchas personas por la nueva, porque, aunque digamos que los pisos de antes se construían con mejores materiales, lo cierto es que muchas veces a nivel energético no tienen las mismas prestaciones que los pisos de ahora, por no hablar de que ellas tienen una serie de equipamientos que no tienen las casas de hace 20, 30 o 40 años.
De todas formas, no deja de ser una decisión bastante personal y a veces no queda otra que adquirir la casa que se puede y no siempre la que se quiere. Desde aquí deseamos que todo esto que os hemos comentado valga para algo a la hora de que toméis la decisión, que no siempre es fácil. Eso sí, de verdad, insistimos en la necesidad de informaros bien sobre las obras y los plazos finales de las mismas, puesto que puede ocurrir que las perspectivas finales no sean tan buenas como se prometían.









