¿Has pensado en incorporar ayudas de movilidad en tu hotel para personas de baja movilidad?

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No solo a las personas con movilidad nos gusta viajar, las personas que tienen alguna dificultad para moverse también tienen muchas ganas de conocer otros lugares. Pero, a veces, el sector turístico se olvida de ellos y no incorporan medidas preventivas o de comodidad para ayudar a este sector que, si lo miras bien, está muy castigado y olvidado.

Por eso, opino que incorporar camas articuladas de palas en tu hotel, en alguna habitación y como cama auxiliar, puede atraer a otro tipo de sector que tiene mayores dificultades para viajar.

 

¿Qué es exactamente la falta de movilidad?

La falta de movilidad es cualquier dificultad que tenga una persona para moverse normalmente. No es lo mismo alguien que usa un bastón para caminar que alguien que necesita una silla de ruedas, pero los dos tienen problemas para desplazarse. Hay distintos tipos de movilidad limitada: algunas personas tienen problemas temporales, como una pierna rota o un esguince fuerte, y otras tienen problemas permanentes, como parálisis, artritis o enfermedades que afectan los músculos.

También hay diferentes grados de dificultad. Algunas personas pueden caminar distancias cortas sin ayuda. Otras necesitan un bastón o un andador para moverse. Y algunas no pueden caminar nada y dependen completamente de una silla de ruedas. Además, hay personas que físicamente parecen estar bien, pero tienen problemas de fuerza, equilibrio o coordinación, y eso también dificulta moverse.

Es importante entender que la movilidad limitada no se ve igual en todos. Por eso, los lugares que reciben gente necesitan ofrecer varias formas de ayuda. Ciertos elementos como rampas, ascensores amplios, baños con barras de apoyo o camas ajustables son ejemplos de cosas que facilitan la vida a muchas personas. Pensar en diferentes opciones hace que viajar sea posible y cómodo para quienes tienen problemas de movilidad.

Un hotel que hace esto se vuelve mucho más accesible y atractivo para este grupo de clientes.

 

Cuando se viaja, estas personas o se quedan atrás o sus familiares no pueden irse porque no hay sitio para ellos

Me da un poco de rabia ver cómo muchas personas con movilidad reducida se quedan sin opciones para viajar. A veces ni siquiera pueden salir de casa porque los hoteles no están preparados, y otras veces tienen que ir con alguien que las ayude, y eso significa que otra persona también tiene que limitar su viaje. Por ejemplo, si una familia quiere irse de vacaciones, pero uno de los miembros necesita una cama especial o un baño adaptado y el hotel no lo tiene, toda la familia termina cambiando planes o termina quedándose en casa.

Todo esto crea un problema real de acceso. Imagina que quieres conocer un sitio nuevo, pero no puedes porque no hay rampas, duchas adaptadas o camas que te ayuden a moverte sin esfuerzo. Entonces, muchos optan por no viajar, y eso es muy triste. Además, cuando viajan con familiares, ellos también tienen que organizar todo para que todo sea seguro y cómodo.

Así que si queremos atraer a este tipo de clientes, necesitamos pensar en soluciones que permitan que ellos viajen y que sus acompañantes no tengan que cargar con todo. Creo que se trata de hacer que todo sea más fácil para todos, no solo para quien tiene movilidad limitada.

 

Ideas para incorporar a tu hotel que ayude a estas personas

 

Camas articuladas de patas

Las camas articuladas son camas que se pueden mover en distintas posiciones: se puede subir la cabeza, levantar los pies o cambiar la altura de la cama. Esto ayuda mucho a las personas que tienen problemas de movilidad, porque les permite acostarse y levantarse sin depender de otra persona. Cuidaría, una empresa de alquiler de camas articuladas, nos cuenta que uno de sus mayores beneficios es justamente que da independencia y comodidad a quien la usa.

También son muy útiles para evitar dolores y problemas de circulación. Si alguien pasa varias horas en la cama, poder cambiar de posición hace que se sienta más cómodo y seguro. No hace falta poner camas articuladas en todas las habitaciones, pero sí tener algunas disponibles y asegurarse de que los clientes sepan que están ahí. También sirven como camas auxiliares, para que familiares o acompañantes puedan dormir cerca sin problemas.

Yo diría que invertir en camas articuladas vale la pena, porque atraen a un sector de clientes que normalmente se siente olvidado. Y además, si alguien prueba la cama y le gusta, seguro que vuelve o recomienda el hotel a otras personas.

 

Duchas, en lugar de bañeras

Las bañeras son muy difíciles para personas con movilidad limitada, porque entrar y salir puede ser muy peligroso para ellos. Por eso, es mejor poner duchas a nivel del suelo, sin bordes altos. También hay que poner pisos antideslizantes para que nadie se resbale. Con esto, la persona puede entrar y salir sola sin tanto esfuerzo.

Las duchas grandes son mejores para quienes necesitan ayuda y, además, si alguien acompaña a la persona para ducharse, es mucho más fácil usar una ducha que una bañera. Además, se pueden poner sillas dentro de la ducha para sentarse, barras de apoyo y otros elementos que hacen la higiene más fácil. Esto da más seguridad y comodidad.

Las llaves y la grifería también tienen que estar a una altura que se pueda alcanzar sin problemas y que sean fáciles de girar. Realmente no es complicado, solo hace falta que sea funcional y cómodas de usar.

Con una ducha así, la persona puede bañarse sola o con una ayuda mínima. Además, habrá menor riesgo de caídas y la persona se siente más independiente y segura. Las duchas accesibles son una solución sencilla que mejora mucho la experiencia de los clientes con movilidad limitada.

 

Sillas antideslizantes en duchas

Son sillas que se apoyan en el suelo y permiten sentarse mientras uno se ducha. Para personas con movilidad limitada, estas sillas hacen que bañarse sea más seguro y fácil porque evitan caídas y permiten ducharse sin depender de otra persona todo el tiempo.

Las sillas también son buenas para personas mayores o con problemas de equilibrio: pueden sentarse, moverse con facilidad y usar la ducha sin miedo. Hay modelos que se pliegan, así que se pueden guardar cuando no se usan y no ocupan espacio. Gracias a esto, la habitación o el baño sigue siendo cómodo para todos.

Es importante que la silla sea firme y estable, porque no todas las sillas son iguales y si se mueve o se resbala puede ser peligroso. Por eso es necesario revisarlas regularmente y elegir una de buena calidad es fundamental para mantener la seguridad.

Poner estas sillas muestra que el hotel se preocupa por la seguridad y comodidad de todos sus huéspedes. Eso de por sí es un plus que atraerá a otras personas, tengan movilidad o no.

 

Espacios amplios en habitaciones y pasillos

Para alguien en silla de ruedas o con andador, cada centímetro va a ser importante, porque si no hay suficiente espacio para girar o moverse, la habitación puede ser incómoda y peligrosa.

Yo recomiendo que los pasillos tengan al menos un metro de ancho y que las habitaciones sean lo suficientemente grandes para que una silla de ruedas pueda entrar al baño y moverse sin problemas. También hay que pensar en los muebles: que no haya obstáculos en el camino, que mesas y sillas se puedan mover con facilidad, y que la cama no esté pegada a la pared si se necesita espacio para girar.

Tener espacio suficiente hace que la persona se sienta más cómoda y segura. Las habitaciones más amplias permiten moverse sin esfuerzo y reducen el riesgo de accidentes. Además, los espacios amplios ayudan a los acompañantes: si alguien necesita ayudar a la persona, puede hacerlo sin chocar con muebles ni estorbar. Gracias a esto, viajar para ellos será mucho más agradable y pueden plantearse repetir en ese mismo hotel, si fuese necesario.

 

Señalización y tecnología accesible

Todo tiene que ser claro y fácil de ver. Por ejemplo, los botones del ascensor deben estar a la altura correcta, los números de las habitaciones deben ser grandes y legibles, y la información sobre accesibilidad tiene que estar disponible en la página web. De esta forma, las personas pueden planificar su viaje y sentirse más seguras antes de llegar.

La tecnología también puede ser un buen complemento: controles de luz accesibles, alarmas visuales y sonoras, o aplicaciones para pedir servicios sin moverse demasiado, pueden ayudar muchísimo a una persona con dificultad para moverse. Aunque parezcan detalles insignificantes, te aseguro que estas personas notan la diferencia.

Si un hotel tiene buena señalización y tecnología accesible, muestra que se preocupa por todos sus clientes, porque los botones, los letreros y la información clara ayudan a que las personas sepan cómo y por dónde moverse. También hace que puedan usar el hotel sin problemas y más independientes. Cuando los huéspedes ven que todo está pensado para ellos, confían más, vuelven al hotel y lo recomiendan a otras personas que necesiten accesibilidad.

Pequeñas adaptaciones en señalización y tecnología mejoran mucho la experiencia de los clientes, facilitan la movilidad dentro del hotel y demuestran un compromiso real con la comodidad y la seguridad de todos.

 

Transporte y accesibilidad externa

También hay que pensar en cómo llega la gente al hotel y cómo se mueve fuera. Para alguien en silla de ruedas o con movilidad limitada, un hotel que tenga transporte accesible o que pueda ayudar a conseguir taxis adaptados hace todo más fácil. No sirve de nada que la habitación esté perfecta si después no puede salir a conocer la ciudad.

Las entradas del hotel también tienen que ser accesibles: las rampas seguras, los caminos sin obstáculos y los estacionamientos con espacio para sillas de ruedas son muy importantes para que la llegada sea más cómoda y segura desde el principio.

Yo pienso que la accesibilidad empieza antes de entrar al hotel y no termina solo dentro de la habitación. Todo el camino, desde la calle hasta el cuarto, tiene que ser fácil de recorrer.

Además, esto ayuda mucho a los acompañantes, porque pueden moverse sin problemas y ayudar si hace falta, sin tener que cargar con obstáculos ni preocuparse de accidentes. Cuando un hotel piensa en transporte y accesibilidad externa, todo el viaje se vuelve más cómodo y seguro para todos los que viajan juntos.

 

Formación del personal

Otra cosa que me parece clave es formar al personal. No se trata solo de tener instalaciones accesibles, sino de que la gente que trabaja allí sepa cómo ayudar, respetando la independencia de los clientes. Yo pienso que saber cómo mover una silla de ruedas, cómo asistir a alguien sin invadir su espacio y cómo usar las camas articuladas o sillas de ducha correctamente es fundamental para una persona que trabaja en estos sectores.

Por eso, si el personal no está preparado, todas las instalaciones pueden verse perjudicadas porque se da la imagen de que no estás preparado para ellos. Yo siempre digo que un hotel accesible empieza con la gente que trabaja en él, y que sean amables, atentos y sepan cómo actuar es una gran diferencia. Además, esto evita accidentes y mejora su experiencia.

Formar al personal no es complicado, solo hace falta tiempo y ganas. Pueden hacer pequeños cursos, prácticas y revisiones periódicas. Al final, un equipo bien preparado hace que todo funcione mejor y que los clientes se sientan realmente cuidados.

 

Accesibilidad en áreas comunes

Finalmente, hay que pensar en todas las áreas comunes del hotel: restaurantes, salones, piscinas y gimnasios. Todo esto también debe ser accesible: mesas a la altura correcta, rampas para entrar a salones, sillas de ruedas disponibles si alguien las necesita, y espacios amplios para moverse sin problemas.

No sirve de nada tener la habitación perfecta si la persona no puede ir al comedor o a la piscina. Por eso, yo siempre recomiendo revisar todas las zonas del hotel y asegurarse de que sean funcionales. Ya no hablo tan solo del espacio en sí, sino de cosas como tener una iluminación adecuada o que los suelos sean antideslizantes.

Cuando todo el hotel es accesible, se agradece muchísimo, porque los clientes se sienten bienvenidos, y con eso se consiguen buenas reseñas, recomendaciones y un cliente fiel.

 

Pensar en las personas con baja movilidad también es pensar en tus clientes

Las personas con movilidad limitada quieren viajar y conocer lugares como cualquier otra persona. Muchas veces tienen dificultades extra y gastos mayores, porque necesitan transporte accesible, habitaciones cómodas, duchas adecuadas y personal que sepa ayudarlas, y esto hace que sus viajes sean más complicados y lentos.

Tener un hotel que piense en estas necesidades permite que puedan moverse con más libertad y disfrutar de su estancia. Cosas tan sencillas como las camas articuladas, las duchas accesibles, los espacios amplios y un personal atento ayudan a que se sientan seguros y cómodos. También facilita que sus familiares puedan acompañarlos, porque se sienten seguros.

Cuando un hotel ofrece estas opciones, ayuda a personas que muchas veces tienen pocos recursos para viajar. Estas mejoras permiten que su experiencia sea más fácil y agradable.

Al mismo tiempo, el hotel gana clientes que se sienten cuidados y valorados.

Ganáis todos.

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