Comprar un coche puede convertirse en todo un dilema. Salvo que tengas las ideas muy claras y el presupuesto disponible, las opciones son de lo más diversas y las posibilidades muy numerosas. Son muchas las personas que solo compran un coche por necesidad, para ir a trabajar y poco más. Del mismo modo que otras tantas se compran el vehículo porque les gusta conducir, porque les gusta el mundo del motor y porque les gusta viajar o realizar sus actividades. Sea como fuere, a la hora de comprar un coche son muchos los aspectos a tener en cuenta.
Uno de esos factores relevantes a considerar ante la inminente adquisición de un vehículo es el presupuesto. Evidentemente, es un aspecto muy importante a tener en cuenta, aunque no es el único. Del mismo modo, dentro de las opciones de compra puede surgir una duda difícil de despejar: ¿coche nuevo o de segunda mano? En este sentido, los factores a tener en cuenta varían ligeramente y conviene seguir unos pasos que conducen a determinar cuál es la mejor opción para cada usuario y, sobre esos pasos y algunos de los aspectos a tener en cuenta, vamos a tratar en este artículo.
La frecuencia con la que se cambia de vehículo es un aspecto a tener presente. Si se cambia cada poco tiempo, lo más probable es que los coches de segunda mano sean la mejor opción. Por el contrario, si la pretensión es que el coche dure, los coches nuevos se ponen a la cabeza. El tipo de coche es igualmente importante; existen opciones a precio bajo en el mercado de segunda mano, al mismo tiempo que otros vehículos tienen precios elevados, como veremos más adelante. También hay que considerar la demanda en torno al coche que se busca. Si es pequeño, diésel y con poco rodaje, es lo que busca todo el mundo, lo que aumenta el precio del coche. Por otro lado, no es lo mismo buscar un modelo en particular que ser flexible y centrarse en un coche que sea adecuado.
El mercado de segunda mano no funciona como pensamos.
Es muy habitual escuchar algunas afirmaciones como que comprar coches nuevos es una tontería, ya que al salir del concesionario el vehículo se devalúa un treinta por ciento, o del lado contrario, comprar uno de segunda mano es como jugar a la lotería, a ver si hay suerte. Como hemos descubierto gracias a los profesionales de E.E. Motor, especializado en el mercado de segunda mano, la realidad es más compleja y no resulta tan sencillo como posicionarse en uno de los lados. Para tomar una buena decisión, hay que conocer el mercado.
El mercado de segunda mano funciona de forma diferente al de vehículos nuevos. Oferta y demanda se manejan de otra manera, ya que cuando mucha gente compra el coche nuevo, los descuentos suelen ser menores. Por el contrario, si el coche no lo compra casi nadie, la cosa cambia y los descuentos son mayores. Aunque se mueven dentro de un precio base fijado por el fabricante y las unidades que se fabrican se adaptan a la demanda.
Cuando se trata de coches de segunda mano, la cosa cambia. Si son mil las personas que buscan un modelo en particular y solo existen quinientas unidades disponibles, el precio del vehículo sube. Si se da el caso de que existen diez unidades de un modelo, pero solo hay dos personas interesadas en ese vehículo, el precio se puede negociar a la baja.
Dentro del mundo del motor, existen casos extremos. Por un lado, un coche que acaba de salir al mercado, pero cuesta más de segunda mano que nuevo. Esto puede deberse a que el comprador no quiere esperar para tenerlo y decide pagar más, o porque carece de información sobre los descuentos y paga más por el coche nuevo que por el usado. En el otro extremo, encontramos coches muy concretos y difíciles de vender en el mercado de segunda mano, por lo que los vendedores bajan el precio lo suficiente para poder venderlos.
Según los expertos, la regla de oro es no comprar lo que busca todo el mundo. Ya nos hacemos una idea de que la compra de un coche es una decisión compleja en la que hay que tener en cuenta muchos factores, pero seguir esta regla funciona. El caso más habitual es la búsqueda de utilitarios compactos con motor diésel, pocos años y pocos kilómetros. Todo el mundo lo quiere y todo el mundo lo necesita, lo que da como resultado una mayor demanda y una menor oferta, provocando un coste relativamente más caro.
Llegados a este punto, la pregunta que hay que hacerse es si es posible adaptarse a otro coche, buscando una variante sencilla, como la opción en gasolina. Aunque se vayan a hacer muchos kilómetros y se crea que la opción diésel nueva puede compensar, es más que probable que, comprándolo de segunda mano y con motor de gasolina, se ahorre bastante dinero.
La otra opción es buscar un coche diferente, por ejemplo, de mayor tamaño. Cuanto más grande sea el coche, menor será la demanda y el precio será más bajo. En el extremo, nos encontramos con los coches de alta gama que, cuando pasan los ocho años, no los quiere nadie y su precio de venta es bastante bajo. Por lo general, los coches grandes y los deportivos se devalúan más en el mercado de segunda mano, convirtiéndose en mejores opciones.
Cuando es mejor una opción u otra
Uno de los mayores problemas que presenta el mercado de coches de segunda mano es el desconocimiento y la falta de capacidad para evaluar si el coche en cuestión está en buen o mal estado. Existen factores para intentar averiguarlo, pero dos coches exactamente iguales pueden haber sido tratados de forma muy diferente, por lo que su estado también lo será. Como usuario, es difícil ver la diferencia, incluso contando con un mecánico de confianza que tampoco puede saber con certeza el estado del coche. Dicho de otra manera, si el coche está mal, lo puede decir con facilidad, pero el hecho de que un coche no presente síntomas… no significa que esté en buen estado.
El vendedor sí dispone de esta información y conoce el estado del coche, pero no suele darla porque pierde la venta o tiene que bajar el precio. De manera que a la hora de comprar un coche de segunda mano hay que asumir el riesgo de que el coche haya sufrido algún problema, aunque se pueden seguir unos consejos como los que exponemos a continuación para poder saber los inconvenientes de cada opción.
Decantarse por los coches nuevos es la mejor alternativa cuando se trata de un modelo que acaba de salir al mercado. Como hay pocas unidades de segunda mano, serán caras y la diferencia no compensa. Si se tiene la intención de que el coche dure mucho tiempo, cuidar del vehículo desde el principio compensa la diferencia de precio durante años. Si se trata de un modelo concreto, un coche que busca todo el mundo, existe más demanda que oferta, haciendo que el precio suba en el mercado de segunda mano, por lo que compensa comprarlo nuevo. También es mejor opción si se trata de un modelo concreto con buena oferta y en reventa será una buena opción, como un coche que salió a la venta hace dos años y en la actualidad tiene una promoción importante. Si en el mercado de segunda mano existe demanda, comprarlo nuevo y hacerle pocos kilómetros permite venderlo en pocos años perdiendo poco dinero.
Del lado de los coches de segunda mano, puede ser mejor opción cuando se trata de un modelo que poca gente busca, como una berlina grande con motor potente pero pasado de moda. En el mercado de segunda mano, su precio será notablemente inferior. Cuando el coche lo vende alguien conocido y sabemos que ha sido cuidado como es debido y tiene un precio adecuado. En aquellos casos en que el precio del coche de segunda mano cae bastante y compensa asumir el riesgo de desgaste del vehículo y cuando los costes de financiación marcan una diferencia notable que permite pagar el de segunda mano sin necesidad de endeudarse.
Lógicamente, se trata de una lista de casos extremos en los que se puede tomar la decisión con claridad. Sin embargo, a la hora de comprar un coche, son más los factores a tener en cuenta. La seguridad, la tecnología o la etiqueta ambiental influyen de forma directa en la compra, por lo que no existe una respuesta sencilla sobre si es mejor opción comprar un coche nuevo o uno de segunda mano. Todo depende de las prioridades de cada comprador, su situación económica, si se pretende ahorrar dinero por disponer de un presupuesto limitado o se quiere lo último en tecnología y seguridad, con la máxima garantía. No obstante, basarse en los factores de los que hemos hablado puede ser la mejor manera de llegar a la decisión final y decantarse por aquel vehículo que más se adapte a la situación y preferencias del comprador.







