La importancia de la primera visita al dentista.

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Visita al dentista.

Algunas clínicas dentales ofrecen la primera visita gratis. Más allá de ser una técnica para captar nuevos clientes, la primera visita al dentista tiene gran importancia por sí misma. Permite conocer la situación real de salud de nuestra boca.

Concertamos cita con el dentista porque tenemos un problema de salud dental. Puede ser, por ejemplo, una muela picada que nos causa mucho dolor. Sin embargo, no sabemos a ciencia cierta la dimensión de la dolencia. Hasta que el odontólogo no efectúa las pruebas necesarias, no puede diseñar el tratamiento adecuado para resolver el problema. La primera visita es clave para dictaminar el diagnóstico correcto.

Una situación habitual cuando acudimos al dentista es que lo hacemos por un problema concreto, por lo general, bastante avanzado, pero desconocemos la situación real del resto de la dentadura.

A mí me paso una vez. Acudí a mi dentista para que me empastara una muela porque me dolía y tenía hipersensibilidad ante los cambios de temperatura. Tras hacer las radiografías correspondientes, el odontólogo detectó otras caries que afectaban a otras piezas dentales. Me hizo una propuesta para tratarlas antes de que avanzaran y me creara problemas más graves.

Nancy, una chica de Castilla-León, dice que la primera visita al dentista es una forma de conocer al sanitario que va a tratar tu dentadura. Ella acudió en una ocasión a la Clínica del Dr. Víctor del Canto, una clínica dental de familia ubicada en León, que trata a pacientes de todas las edades, cubriendo una amplia gama de especialidades, y descubrió, por cómo le atendieron, que aquel sería su dentista de cabecera.

La cercanía en el trato, la información detallada sobre el estado de salud de la dentadura  y la empatía con el paciente son aspectos que valoramos de un dentista. Cuestiones que se aprecian en la primera visita.

¿Qué se hace en la primera visita al dentista?

La revista digital VSM Magazine comenta que en la primera visita al dentista se realiza una exploración oral completa y rigurosa del paciente. Esto implica recurrir a una serie de pruebas de diagnóstico por imagen: Radiografías, tomografías y escáner intraoral.

Las radiografías permiten tener una visión panorámica de toda la dentadura. Al mismo tiempo, facilita que el dentista pueda valorar el estado de la estructura dental, descubriendo las zonas más sensibles y las más afectadas por enfermedades como la caries o la periodontitis.

Las Tomografías Computarizadas (T.C.) proporcionan imágenes tridimensionales de la boca y la mandíbula. Permite una valoración más precisa del estado de las estructuras óseas, localización de las terminaciones nerviosas, senos maxilares, y alcanzan un nivel de detalle mayor que las radiografías.

Por otro lado, el escáner dental consigue hacer una reproducción exacta de la dentadura del paciente por ordenador. Algo realmente útil para calibrar el efecto de fisuras, roturas, mala-oclusiones, desgaste del esmalte o caries.

Todo esto son pruebas independientes que se suelen realizar en la primera visita. Cada una de ellas facilita un aspecto complementario de la información. Unido todo ello, proporciona al odontólogo una visión profunda del estado de salud de la dentadura.

El desarrollo de los medios tecnológicos ha permitido alcanzar un nivel de precisión nunca visto hasta el momento. Algo que favorece a los facultativos para poder dictaminar diagnósticos precisos y programar tratamientos individualizados de gran alcance, con un alto porcentaje de éxito.

La primera visita es una oportunidad única para conocer el historial clínico y dental del paciente. Saber si padece otras enfermedades que puedan interferir en su salud dental. Si es alérgico o presenta intolerancia a ciertos fármacos. Y, por supuesto, descubrir si ha habido antecedentes clínicos familiares que condicionen su salud oral.

Es el momento adecuado para descubrir cuáles son las expectativas del paciente. Cómo le gustaría que le quedara la boca después de un posible tratamiento y si esas expectativas se pueden alcanzar.

En esta primera visita, el dentista propondrá un conjunto de acciones para que la salud dental del paciente sea lo mejor posible e informará sobre los pros y contras de las diferentes alternativas. Un ejercicio de comunicación indispensable para crear vínculos de confianza entre el paciente y el dentista de cara a iniciar el tratamiento.

El protocolo.

La web sobre marketing Ascensium nos habla del protocolo que se debe seguir durante la primera visita al dentista. Aquí es importante cuidar hasta el último detalle, para que el paciente se sienta cómodo, y regirse por principios de empatía y de escucha activa.

El primer paso se encuentra en la llegada y recepción a la clínica. La recepcionista deberá dar la bienvenida al nuevo paciente y emplear un trato amable y cercano. Es importante que se preocupe por su estado de salud. Que comente con el paciente cuál ha sido la razón de concertar la cita y cómo se encuentra en ese momento.

Lo más normal es que ella sea una técnica auxiliar de odontología o una administrativa. Será el dentista el que efectúe el reconocimiento. Sin embargo, mostrar interés por el paciente, desde el principio, acrecienta los lazos de confianza y aumenta la comodidad. Es el momento adecuado para resolver todas las dudas que se le presenten al usuario y explicarle todo aquello que necesite saber.

El estado de orden y limpieza de las instalaciones es clave en este primer instante. El paciente no conoce la clínica y su imagen es su carta de presentación.

El siguiente paso es la recogida de datos. Lo habitual es realizarlo en un despacho aparte. No debe ser ni en la recepción, ni en la sala de espera. El paciente deberá proporcionar una serie de datos personales, por lo que la intimidad y la discreción son claves. Tras recoger los datos, se le suele acompañar al paciente a la sala de espera, hasta que le reciba el odontólogo, procurando que el tiempo que esté allí no sea demasiado largo.

El tercer paso es la consulta. Se realiza dentro del gabinete del odontólogo. Este tratará al paciente por su nombre y practicará la escucha activa. Recogiendo toda la información necesaria para conocer cuáles son sus preocupaciones, cómo se siente, cuáles son sus expectativas, etc. Tras recabar toda la información se procederá a efectuar las pruebas de diagnóstico necesarias.

Con el resultado de las pruebas en la mano, el odontólogo debe ser claro sobre el estado de salud del paciente. Informarle sobre sus enfermedades, sin exagerar, pero también sin ocultar datos. A partir de su diagnóstico, presentará una o varias opciones de tratamiento para resolver el problema. Es importante que explique cada uno de los pasos que va a seguir, evitando tecnicismos y asegurándose de que el paciente entienda lo que se le va a hacer.

Por último, presentará por escrito el plan propuesto, la forma de pago y el calendario de visitas. Es interesante que el odontólogo pregunte al paciente sobre qué le ha parecido la visita e, incluso, le proponga realizar una pequeña encuesta para recoger su opinión.

Conocer este protocolo es importante tanto para la clínica, para ofrecer el mejor servicio posible a sus pacientes, como a los usuarios, para que puedan valorar el trato recibido. Aunque la primera visita sea gratis, es decisiva para determinar si la relación entre dentista y paciente va a continuar o ha quedado en una mera entrevista.

Visitas clave.

Hay una serie de visitas que son claves para tener una buena salud oral.

La primera de ellas es en la infancia. Algunas de las enfermedades dentales que presentamos de adultos ya se van fraguando en los primeros años de vida. Por otro lado, la infancia es clave para asentar una serie de hábitos de cuidado dental que nos acompañarán durante toda nuestra vida.

Los odontopediatras recomiendan que la primera visita de un niño a una clínica dental se efectúe antes del primer año de vida. De esta forma se puede supervisar que la emergencia de la dentadura provisional se está realizando sin problemas.

Una segunda visita debería hacerse cuando el niño tiene 3 años. Es el momento en el que la dentadura de leche ya está conformada. Por desgracia, muchos padres llevamos al niño al dentista entre los 4 y los 5 años. Una visita que se junta casi con el tercer reconocimiento, a los 6 años, en el que se valora otro proceso, la sustitución de los dientes de leche por la dentadura definitiva.

El embarazo es otro periodo en el que es más que recomendable acudir al dentista para salvaguardar la salud de la boca. En este proceso, la mujer sufre una serie de cambios hormonales que desprotegen sus encías con respecto a la acción perniciosa de la placa bacteriana. En el periodo de concepción es habitual que la mujer pueda padecer enfermedades como la gingivitis o el comienzo de periodontitis.

Para prevenir estas enfermedades, la embarazada debería visitar a su dentista dentro de los tres primeros meses de embarazo, momento en el que parecen esos cambios hormonales y en el último trimestre, cuando su cuerpo se está preparando para dar a luz.

Por último, acudir al dentista cada seis meses es clave para tener una salud dental óptima.

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