La “Real Food” conquista Europa

Si traducimos literalmente el vocablo inglés que hemos adquirido para denominar este movimiento que cada vez está más presente en los hogares de España y Europa comprobaremos que no tiene demasiado misterio. El “realfooding” como lo llaman muchos, o el “movimiento de comida real” que es como podemos traducirlo nosotros, no es más que la implantación en nuestra vida de una dieta basada en comer alimentos “reales”, sin adulteras y, por supuesto, sin ultraprocesados.

Pero ¿qué son exactamente los ultraprocesados? Muchas personas confunden el procesado con el ultraprocesado, y no es para nada lo mismo. Vemos las diferencias detenidamente:

El alimento no procesado es aquel que no ha sufrido transformaciones, como las verduras frescas, los pescados frescos, la carne, la fruta, etc. El Alimento procesado sí ha sufrido alguna transformación, pero la mayoría en el formato en el que se presenta y no en su contenido, por ejemplo pueden ser las ensaladas de bolsa, las verduras ultra congeladas o las conservas en general. Y el alimento ultraprocesado es aquel que tiene una transofrmación tan grande que incluso se han variado sus ingredientes. A veces, incluso, la transformación ha sido tan grande, que queda muy poco del alimento original.

¿Y por qué es tan dañino el alimento ultraprocesado? Pues, para empezar, varios estudios han relacionado enfermedades tan problemáticas y peligrosas como la obesidad, la diabetes y algunos tipos de cáncer con el consumo de alimentos ultraprocesados.

¿Cómo podemos reconocerlos? Es fácil, pues normalmente no hay demasiada duda. No obstante, si os queda alguna, podéis leer sus componentes y si tiene abundante azúcar, sal añadida, grasas trans, aceite de palma, harinas refinadas, grasas hidrogenadas, etc. es porque es un alimento ultraprocesado.

¿Entonces, todos los alimentos enlatados que tienen conservantes son considerados ultraprocesados? No, no hay que alarmarse. Actualmente hay muchísimas empresas que, entre sus productos, cuentan con alimentos ecológicos procesados que facilitan el cocinado de lagunas sabrosas recetas, lo que ayuda al cocinero o cocinera del hogar a ganar tiempo sin tener que caer en los ultraprocesados. Algunos ejemplos: todo el catálogo de productos de Hida y todas las empresas que participaron en el Organic Food Iberia, entre otras.

Es una vuelta a la alimentación sana

La realidad es que nuestros antepasados ya comían “real food”, sin nada más, hace muchos años. Fuimos nosotros, o nuestra generación anterior, quienes hemos cambiado este tipo de alimentación incluyendo cada vez más ultraprocesados en nuestra dieta, algo que casi todos los expertos achacan a la falta de tiempo y el estrés.

Es mucho más cómodo abrir un ultraprocesado, calentarlo o no, y comértelo directamente, que tener que pasar una hora o más en la cocina preparando los platos caseros de toda la vida, por eso este tipo de producto ganó tantos adeptos en el siglo XX.

Ahora nos hemos dado cuenta de la gran diferencia para nuestra salud que hay entre comer “comida real” y ultraprocesados, y por eso gran parte de la población intenta volver a lo de antaño, a como comían nuestros abuelos y abuelas, manteniendo solo algunos procesados saludables para ganar algo de tiempo y descartando, totalmente, los ultraprocesados.

El Gurú del “real food” en España

Carlos Río, nutricionista de profesión, cuenta con casi medio millón de seguidores en su cuenta de Instagram y no es un influencer, ni un bloguero de moda, solo es alguien que reivindica “la comida de nuestras abuelas” y que ha conseguido que la población habrá los ojos ante el problema de los ultraprocesados.

La dieta mediterránea es una de las dietas mejor valoradas por nutricionistas y expertos en alimentación de todo el mundo y la tenemos al alcance de nuestra mano. Contamos con hortalizas, frutas y legumbres cultivadas a la vuelta de la esquina y, sin embargo, los datos muestran que cada vez consumimos una menor cantidad de este tipo de alimentos. Ríos, básicamente, lo que hace es animar a sus seguidores y a cualquiera que le quiera escuchar, a consumir alimentos que conformen una dieta equilibrada basada en la “comida real”, o como él dice, en “la comida de nuestras abuelas”.

La mayor parte de sus seguidores tienen entre 20 y 35 años, son los nuevos jóvenes que vienen a cambiar el mundo, son los que pueden conseguir la vuelta a la comida de antaño.

Como consejo, Ríos recomienda que, si no tienes tiempo de leer atentamente las etiquetas de cada alimento, las repases fugazmente y si ese producto cuenta con más de cinco ingredientes, o entre esos ingredientes hay azúcar añadido, sal añadida, harina o grasa vegetal, descartes el producto directamente. Es la conocida “Ley de los 5 ingredientes” entre sus seguidores.

No obstante, la conclusión a la que podemos llegar es que para poder modificar la rutina alimentaria de todo el planeta, o al menos de nuestro país o de Europa, son las autoridades quienes deben implicarse actuando con independencia ante las marcas de productos para establecer una serie de normas que aseguren la correcta etiquetación de productos para que la población pueda saber, a golpe de vista, si se trata de un alimento procesado o ultraprocesado y ser conscientes, de esta forma, de qué es exactamente lo que están consumiendo, pudiendo tomar así elecciones con toda la información a su alcance.

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