Me molesta muchísimo que la gente se burle de cualquiera que sea diferente. ¿Tú has visto cómo han aumentado las estadísticas de bullying de aquí a hace unos pocos años? ¿Tú ves normal que niños de 12 – 15 años se suiciden porque otros compañeros de clase les hacen la vida imposible? ¿Cuándo dejamos de ser personas para convertirnos en seres vacíos de sentimientos, que parece que solo viven para hacerles daño a los demás? Parece que, en cuanto una persona no actúa exactamente igual que la mayoría, la gente lo detecta y los ataca, como si fuesen un blanco al que hay que eliminar. Y, sinceramente, estoy cansada de eso.
Todos somos diferentes: hay personas altas, bajas, tímidas, extrovertidas, más rápidas aprendiendo unas cosas y más lentas con otras. Y eso también pasa en nuestro cerebro, existen personas autistas, personas con síndrome de Down, personas con TDAH, asperger y muchísimas otras formas diferentes de funcionar, pero siguen siendo personas… personas exactamente igual de válidas que tú y que yo.
Y aun así seguimos tratándolas fatal. Sin ir más lejos, he visto películas, series donde se les trata como retrasados, incluso he visto tratarlos así en la vida real. Siempre aparece el típico personaje “rarito” al que todos miran como si fuese tonto. Y no, no lo es, lo único que pasa es que su cerebro funciona diferente. Pero parece que la sociedad todavía no entiende algo tan básico.
Muchas veces ni siquiera nos damos cuenta del daño que le hacemos a los demás. Hay gente que les habla a las personas autistas como si fueran niños pequeños, aunque tengan treinta años. Otros les tienen pena automáticamente, como si no pudiesen pensar por sí mismos. Y muchísima gente sigue usando palabras horribles para insultar o burlarse de personas neurodivergentes. Es asqueroso.
Particularmente, a mí me parece muy fuerte que muchas veces las personas más crueles sean precisamente las que luego van de “buenas personas” por las redes sociales. Mucho discurso de empatía, hasta que alguien es diferente de verdad. Parece que la gente solo es empática cuando les toca de cerca, cuando el autista es su hermano, su madre o su pareja. Y, sinceramente, creo que ya va siendo hora de entender que tener autismo no los hace menos válidos ni menos inteligentes. Lo único que hace es que procesen el mundo de otra manera.
Y quizás el verdadero problema no esté en ellos. Quizás el problema está en una sociedad que solo acepta a quien se comporta exactamente igual que el resto.
¿Cómo piensa y se comporta realmente una persona autista?
Cada persona autista es diferente, igual que cualquier otra persona, pero sí hay algunas características muy comunes que ayudan mucho a entender cómo viven y cómo perciben el mundo. Cuando entiendes cómo funciona realmente el autismo, todo es mucho más fácil.
• Algo muy típico es que muchas personas autistas sienten el mundo de una manera muchísimo más intensa. Los ruidos fuertes, las luces potentes, demasiada gente hablando a la vez o sitios muy llenos pueden saturarlos muchísimo. A veces algo que para otra persona es “normal”, para una persona autista puede resultar agotador o muy agobiante.
• También suelen necesitar bastante orden y rutina en su día a día. Saber qué va a pasar, tener horarios claros o repetir ciertas costumbres les da tranquilidad y seguridad mental. Por eso algunos cambios inesperados pueden generarles ansiedad o incomodidad, porque su cerebro funciona mejor cuando tiene estructura y estabilidad.
• Otra característica muy común es la sinceridad. Muchas personas autistas hablan de forma muy directa y literal. Suelen decir lo que piensan claramente, sin tantas indirectas ni dobles sentidos. A veces también les cuesta entender el sarcasmo, ciertas bromas o expresiones ambiguas porque interpretan las palabras de manera más exacta.
• Desde la Clínica Nea, un centro sanitario situado en Madrid, compuesto por un equipo multidisciplinar de neurología, neuropsicología, psiquiatría y psicología, añaden que muchas personas autistas desarrollan intereses súper intensos sobre temas concretos. Cuando algo les apasiona, pueden aprender muchísimo sobre eso y recordar cantidades enormes de información. Ciencia, música, historia, matemáticas, animales, informática… cualquier tema puede convertirse en una auténtica especialidad para ellos. Y muchas veces alcanzan niveles de conocimiento impresionantes porque tienen una capacidad enorme para concentrarse durante muchísimo tiempo. Por eso se hacen muy listos en ese tema.
• Suelen fijarse muchísimo en los detalles. Detectan patrones, errores o cambios pequeños que otras personas ni siquiera notan. Por eso muchas veces destacan en trabajos técnicos, creativos o muy analíticos.
• Además, algunas personas autistas necesitan repetir ciertos movimientos para relajarse o regularse emocionalmente. Por eso, ciertos autistas mueven las manos, se balancean, tocan objetos o hacen movimientos repetitivos, porque de esta forma se tranquilizan cuando están nerviosos, cansados o saturados.
• Algunas personas autistas son más tímidas o reservadas y otras hablan muchísimo cuando están cómodas. A veces les cuesta interpretar expresiones faciales, normas sociales o ciertas emociones de los demás, pero eso no significa que no tengan sentimientos o empatía, como mucha gente cree erróneamente. De hecho, muchas personas autistas sienten las emociones de forma muy intensa.
Como acabas de ver, el autismo lo único que hace es que el cerebro de otra persona funcione de una forma diferente, que tenga otras necesidades y otras maneras de pensar.
Los autistas son MUY listos
Mucha gente piensa que una persona autista es menos inteligente, y lo que no saben es que no, que es justamente al contrario. Muchísimos autistas tienen una capacidad mental impresionante, especialmente en temas concretos que les apasionan. Porque uno de los rasgos comunes en muchas personas autistas es que desarrollan intereses súper intensos sobre ciertos temas. Ellos aprenden absolutamente TODO sobre eso: música, matemáticas, ciencia, historia, informática, animales, letras, trenes, espacio… da igual el tema. Cuando algo les interesa, pueden llegar a niveles de conocimiento brutales.
Además, suelen ser personas muy analíticas: se fijan muchísimo en detalles que otras personas ni ven. Tienen formas de pensar súper lógicas, organizadas y técnicas, y muchas veces detectan patrones rapidísimo, tienen memorias increíbles o capacidades de concentración enormes cuando algo realmente les interesa.
Muchísimas personas autistas han sido auténticos genios en diferentes áreas: científicos, músicos, programadores, artistas, matemáticos… hay personas autistas brillantísimas que han cambiado el mundo mientras la sociedad seguía tratándolas como si fueran raras.
Creo que confundimos mucho “ser sociable” con “ser inteligente”, y no tiene nada que ver. Que una persona no mire mucho a los ojos, sea más callada o tenga dificultades entendiendo ciertas cosas no significa que sea menos inteligente, pero vivimos en una sociedad tan obsesionada con aparentar normalidad que enseguida juzgamos a quien se comporta diferente.
El problema nunca ha sido su inteligencia. El problema es que muchísima gente sigue sin molestarse siquiera en entender cómo funciona el autismo.
No todos los autistas son iguales
No existe “un único tipo” de autismo, cada persona es diferente. Algunas son más sociables, otras más reservadas, algunas necesitan más apoyo y otras hacen una vida completamente independiente. Por eso también es absurdo pensar que todos los autistas actúan igual.
Hay algunas características que suelen repetirse. Por ejemplo, muchas personas autistas pueden sentirse incómodas con ruidos fuertes, luces intensas o lugares muy llenos de gente. Otras veces les cuesta entender bromas, ironías o ciertas normas sociales (que, de hecho, es lo más común en ellos). También pueden repetir movimientos, hablar muchísimo de temas que les apasionan o necesitar rutinas para sentirse tranquilos. Pero eso no significa que sean tontos.
Un ejemplo que me gusta mucho es The Chosen con el personaje de Mateo. En la serie lo representan como una persona con rasgos Asperger y me parece interesante porque enseña algo importante: Mateo no es menos inteligente. De hecho, muchas veces es de los más inteligentes del grupo, sobre todo en el tema de las matemáticas, de la contabilidad y del análisis. Simplemente se comunica y actúa de manera diferente.
Entonces, ¿cómo debemos de tratarlos, si son diferentes?
• Con paciencia, respeto y sin juzgarlos tanto.
• No reírse de él si habla diferente.
• No obligarla a socializar constantemente, sobre todo cuando no quiere hacerlo.
• No infantilizarla.
• No tratarla como si fuese incapaz.
• Ser claros cuando hablamos. Muchas personas autistas entienden mejor la comunicación directa que las indirectas raras o el sarcasmo constante.
• Escucharlos, porque muchísima gente habla SOBRE los autistas, pero muy poca gente se molesta en escuchar realmente cómo se sienten ellos.
Hay muchos tipos de personas neurodivergentes y todas merecen respeto
Por ejemplo, las personas con síndrome de Down muchas veces son tratadas como si nunca pudiesen hacer nada solas, y eso es mentira. Muchísimas trabajan, estudian, tienen relaciones, aprenden constantemente y llevan vidas muchísimo más normales de lo que la gente cree. Pero seguimos infantilizándolas todo el tiempo, hablándoles raro o actuando como si no entendieran nada.
Pasa igual con el Asperger. De hecho, durante años mucha gente ni sabía qué era realmente. Simplemente llamaban “raros” a quienes tenían dificultades sociales o intereses muy apasionados, pero muchas personas con Asperger tienen inteligencias altísimas y capacidades impresionantes. El problema es que la sociedad espera que todos socialicemos igual.
El TDAH es otra cosa que muchísima gente tiene hoy día, pero la gente sigue sin tomárselo en serio. El típico comentario de “Solo quieren llamar la atención”. No es lo mismo distraerse un rato que vivir constantemente con una cabeza que no para nunca. Muchas personas con TDAH tienen problemas enormes para concentrarse, organizarse o controlar impulsos. Y aun así son personas creativísimas, inteligentes y con muchísimo talento.
Estas personas tienen sentimientos, como tú y yo, y sufren muchísimo cuando la gente los trata de forma diferente. Ellos solo quieren que se les trate con respeto, como a un igual, porque es lo que son. Desde pequeños se han burlado de ellos, los han rechazado, ¿y si hacemos ahora lo contrario y los reintegramos en la sociedad? ¿Y si dejamos esa horrible necesidad de hacer que todas las personas encajen en el MISMO molde que no sirve para nada? Da igual cómo hables, pienses, te vistas, seas o socialices… eres normal, igual que ellos.
Creo que ya va siendo hora de entender que ser diferente no significa valer menos.
Debemos ser más empáticos y menos egoístas
Creo que el mundo sería muchísimo mejor si dejáramos de pensar tanto en nosotros mismos y empezáramos a tener un poco más de empatía con los demás, porque muchas veces tratamos fatal a personas neurodivergentes porque nos incomodan o porque no actúan como esperamos. Y eso me parece tristísimo, porque debe ser terrible vivir sintiendo que la gente te juzga, te mira mal, se ríe de ti o que piensa automáticamente que eres menos inteligente solo por comportarte diferente. Tiene que ser horrible, no se lo deseo a nadie.
Muchísimas personas autistas llevan años haciendo esfuerzos enormes para intentar, aprendiendo a copiar comportamientos sociales, fingiendo sentirse cómodos en situaciones que les agobian o intentando parecer “normales” para que no nos riamos de ellos. Y a mí me parece muy injusto que sean ellos quienes tengan que adaptarse mientras la sociedad ni siquiera intenta entenderlos ni un poquito.
Nos falta muchísimo respeto. Hay bromas que no tienen gracia, como imitar a personas neurodivergentes, usar insultos relacionados con discapacidades o tratar a alguien como si fuese inferior. Nunca debería parecer divertido. No tenemos ni idea del daño que podemos hacerle a otras personas. Un comentario “sin mala intención” puede destrozarle la autoestima a alguien durante años, o incluso hacer que se quite la vida.
Creo que la empatía debería empezar por cosas simples:
• Escuchar más.
• Juzgar menos.
• Tener paciencia.
• Entender que no todo el mundo vive el mundo igual que nosotros.
Nadie elige ser autista, tener TDAH o síndrome de Down, pero sí elegimos cómo tratamos a esas personas. Pienso que habremos funcionado de verdad como sociedad cuando las personas dejen de tratarse mal las unas a las otras, cuando decidan unirse más que separarse… integrarse, más que destruirse unos a otros.
Así que no, no quiero seguir viendo películas donde ridiculizan a personas autistas, ni quiero seguir escuchando insultos hacia estas personas que pueden ser incluso más listas que tú y que yo. Son personas… y ya va siendo hora de empezar a tratarlas como tal.








